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Taxonomía

Sinónimos: Sorghum drummondii (Nees ex Steud.) Millsp. & Chase. Sorghum bicolor (L.) Moench x S. sudanense (Piper) Stapf; Sorghum bicolor var. sudanense; Sorghum saccharatum (L.) Moench x S. sudanense (Piper) Stapf; Sorghum vulgare Pers. x S. sudanense (Piper) Stapf.

Tipo de cultivo
Forrajero
Nombre científico
Introducción

El sorgo es una planta perteneciente a la familia botánica de las poáceas.
Su origen data aproximadamente de hace 5000 a 7000 años, en la región que actualmente ocupan Etiopía y Sudán, en África Oriental. Aparentemente algunos nativos lo llevaron consigo cuando emigraron a otros lugares de África ya que en el siglo X se conocía en Bostwuana, en el siglo XIV en Sambia y en el siglo XVI en el sur de África. Por otro lado, en Nínive, los asirios lo conocían al menos desde 700 años antes de Cristo, según los testimonios encontrados en el palacio de Senaquerib. Hacia el comienzo de la era cristiana, se le conocía ya en la India y Europa, y Plinio, ya lo mencionaba en el siglo I. La producción de sorgo se extendió por el sur de Asia y aparentemente llegó a China en el siglo XIII. Durante los siglos XVII y XVIII, el sorgo fue llevado al continente americano por los esclavos procedentes de África, ya que este grano, era uno de sus principales alimentos. Su cultivo se adaptó a los diferentes sistemas de cultivos tradicionales de los Estados Unidos, el Caribe y Centroamérica. Al principio la producción era muy baja, debido a que las variedades que se cultivaban, rendían muy poco y solo se utilizaban para consumo humano; sin embargo, cuando se descubrió que era excelente como alimento de animales y para la elaboración de jarabes, la producción se incrementó paulatinamente.
En su zona de origen crece en suelos y climas cálidos, condiciones que le resultan ideales. Sin embargo, el mejoramiento genético ha permitido obtener materiales (híbridos) que toleran bajas temperaturas en sus etapas tempranas, lo cual ha permitido ampliar notablemente la extensión de su cultivo.

Características morfológicas

Se trata de una planta herbácea anual, vigorosa, que puede alcanzar una altura de 1,5-3 m. Tallo robusto, muy folioso. Hojas anchas y largas, liguladas. Panícula ovada a piramidal, laxa. Espiguillas agrupadas por parejas, cada una con dos flores; una espiguilla es sésil con una flor hermafrodita y otra estéril; la otra espiguilla es pedicelada, con flores masculinas o estériles. Espiguillas con 3 glumas. Cariópside suborbicular u ovoide, de hasta 6 mm.
Su sistema radical, de tipo fibroso e integrado por raíces que emergen de nudos ubicados por debajo o ligeramente por encima del suelo se extiende lateralmente y en profundidad. La mayor cantidad de raíces se ubican en los primeros 90 cm, pero el sistema puede profundizar más. Hacia los costados, puede extenderse hasta 1,5 m.
El tallo, denominado caña, es erecto, compacto, a veces esponjoso y con nudos engrosados. La planta de sorgo tiene la capacidad de producir macollos. La cantidad depende del genotipo y de condiciones ambientales como la fertilidad del suelo, la disponibilidad de agua y la densidad del cultivo.
Las hojas tienen una lámina lanceolada o linear-lanceolada y se disponen en el tallo de manera alterna y opuesta. Su color es verde y presentan una marcada nervadura central de color amarillo o blanquecino.
La inflorescencia del sorgo es una panoja con pedúnculo erecto. El raquis, cuya longitud puede ser corto o largo, presenta ramificaciones primarias, secundarias y hasta terciarias. La combinación de longitud y cercanía de estas ramificaciones confiere a la panoja un aspecto que puede ser compacto, semicompacto o semilaxo. Presenta un pulvino, estructura que, en condiciones de estrés, se contrae ocasionando el cierre de la panoja.
En los extremos de las ramificaciones del raquis se ubican las espiguillas. Éstas se disponen de a pares: una sésil y hermafrodita, la restante pedicelada y estéril o masculina, aunque ocasionalmente puede ser hermafrodita. Las espiguillas terminales de los racimos se ubican de a tres, una sésil y dos pediceladas.
Las espiguillas sésiles tienen una longitud aproximada de 3 a 10 cm. Presentan dos glumas, coriáceas o papiráceas, la inferior de las cuales envuelve parcialmente a la restante, que es habitualmente más angosta y puntiaguda. Estas estructuras envuelven a las flores: la inferior, estéril (sólo la lemma) constituye una bráctea membranosa que envuelve parcialmente a la superior, que es hermafrodita. La lemma de esta flor, aristada, tiene una hendidura en el ápice. La pálea, si está presente, es membranosa. Dos lodículas se ubican junto a la lemma. El androceo está constituido por tres estambres y, el gineceo, por un ovario unilocular con dos estilos que rematan en estigmas de aspecto plumoso.
El fruto es un cariopse redondeado de color variable. Puede ser blanco, amarillo, rosado, castaño o castaño rojizo. Suele estar cubierto parcialmente por las glumas. El peso de 1000 granos oscila entre los 20 y los 40 gramos.

Fenología del cultivo

En Argentina, la siembra de sorgo comienza a partir de mediados del mes de octubre, en las provincias de Córdoba, Santa Fe, Entre Ríos, San Luis y Santiago del Estero. Continúa, a fines de ese mes o principios del siguiente, en el norte de la provincia de Buenos Aires, en el Chaco y en La Pampa. Durante noviembre, se realiza en el sudoeste de Buenos Aires.
La implantación se realiza luego de labranza convencional o reducida, pero también existen cultivos de siembra directa. La elección de la fecha está determinada, en parte, por la cantidad de días a floración del material a usar, ya que debe evitarse que el período de prefloración a floración coincida con un déficit hídrico. La densidad de siembra es variable. Bajo siembra convencional suele emplearse una distancia entre líneas de 0,70 m (resultante en una menor densidad de siembra), pero en siembra directa esta distancia puede ser menor.
En caso de ser necesario, se efectúa fertilización con nitrógeno, fósforo o potasio. En algunos casos, esta práctica se realiza junto con la siembra.
El coleoptile emerge del suelo pocos días después de la siembra (3 a 10). A partir de ese momento aparecen las hojas, a una tasa fuertemente condicionada por la temperatura. La cantidad de macollos que emita la planta dependerá del tipo de cultivar y factores como la densidad de siembra y la disponibilidad de agua y nutrientes.
Es en etapas tempranas cuando el cultivo es más afectado por la presencia de malezas. El control realizado puede ser mecánico o químico.
Aproximadamente a un tercio de la duración del ciclo del cultivar, favorecida por los días cortos, se produce la diferenciación del ápice, que pasa de vegetativo a reproductivo. Esto tiene como consecuencia que la cantidad de hojas queda determinada. Comienza, entonces, la elongación de los entrenudos del tallo (caña) y un rápido incremento del área foliar.
Hacia el momento de aparición de la hoja bandera, todas las hojas, a excepción de las tres o cuatro superiores han alcanzado su tamaño máximo y las basales ya han comenzado a senescer.
El crecimiento de la panoja es rápido. Pronto se hace visible en la vaina de la hoja bandera, alcanzándose así el estado de bota, con la panoja casi en su tamaño máximo. Al elongarse el pedúnculo, la panoja emerge y poco después, de manera basípeta, se produce la floración.
Alrededor de treinta días luego de la floración, y luego de haber pasado por los estadíos de grano lechoso y pastoso, el cariopse alcanza su madurez fisiológica, situación que se evidencia por la aparición de una zona oscura en el hilio. Una vez alcanzada la humedad adecuada, está en condiciones de ser cosechado.
Al igual que la siembra, la cosecha de este cultivo comienza por el norte, a fines del mes de enero, en las provincias de Chaco, Santiago del Estero y San Luis. A mediados de febrero, se inicia en el centro-norte de Santa Fe, provincia en la que continúa durante el mes siguiente. En marzo también se cosecha en el centro-norte de Córdoba, el norte de Buenos Aires y el sur de la provincia de Entre Ríos. En abril comienzan en la provincia de La Pampa, el norte de la de Entre Ríos y el sur de Córdoba y la provincia de Buenos Aires.

Requerimientos del cultivo

El sorgo es un cultivo tropical que requiere alta temperatura en el suelo para germinar. La temperatura mínima es 15°C, siendo la óptima de 18-20 °C en los 10 cm superiores del suelo durante al menos 3 días, donde la emergencia ocurre en 3-4 días. Resiste mejor que el maíz la sequía, las altas temperaturas y los vientos fuertes. Necesita suelos profundos y aireados. Tolera la salinidad y diferentes niveles de acidez y riqueza de nutrientes. Siembras con temperaturas bajas causan una emergencia desuniforme y bajo stand de plantas. Suelos de textura gruesa y/o bajo labranza convencional son propensos a tener mayor temperatura al comienzo de la primavera.

Manejo del cultivo

El sorgo forrajero es una importante fuente de forraje anual que utiliza el agua de manera más eficiente, produce una mayor biomasa y proporciona un rendimiento aceptable o mayor bajo condiciones de deficiencias hídricas o limitaciones edafo-climáticas. Constituyen otro recurso de importancia que facilita la oferta de forraje favoreciendo el incremento de la productividad ganadera y su intensificación en distintos ambientes, empleado como complemento o en forma directa. Este tipo de uso permite a los productores una mayor flexibilidad en el manejo de sus recursos forrajeros.
Todo cultivo tiene un stand de plantas óptimo para alcanzar su máxima productividad, la misma estará en función del objetivo previsto con anterioridad a la siembra. La comercialización de semilla de sorgo tiene requerimientos de Poder Germinativo (PG) y Pureza mínimos que garantizan al productor la calidad de la misma. El sorgo presenta un PG mínimo del 85% y 90% de pureza. Por lo tanto la densidad usada va estar en función de estos parámetros y del peso de la semilla.
La densidad de siembra varía según ambiente entre 150 a 250 mil plantas logradas por hectárea para sorgos graníferos y sileros. Para sorgos forrajeros varía entre 350 a 600 mil.

Áreas y Volúmenes de producción

El sorgo (Sorghum bicolor (L.) Moench, S. sudanense (Piper) Stapf y sus híbridos) es un cultivo ampliamente utilizado en Argentina para la producción de grano, reservas forrajeras y como verdeo de verano. La superficie sembrada con este cultivo en la Argentina presenta una tendencia creciente en el último decenio.
Los sorgos forrajeros constituyen una alternativa viable, en los distintos sistemas de producción de carne y leche, por su adaptación y mejor respuesta en sistemas productivos de baja sustentabilidad, además de su capacidad de recuperar estos suelos degradados, aportar positivamente al balance de carbono y mejorar la calidad física del mismo.