Rosa sp.

Imagen: 
Nombre vulgar: 
Rosa
Español
Tipo de cultivo: 
Ornamentales
Nombre científico: 
Introducción: 

Las especies silvestres del género son originarias de zonas templadas y subtropicales del Hemisferio Norte. Este género comprende más de 200 especies nativas. No se conoce la cantidad real debido al gran número de hibridaciones pero se calcula que pueden existir unas 40000 variedades, siendo actualmente las variedades comerciales de Rosa sp. híbridos de especies de rosas ya desaparecidas.

Características morfológicas: 

En su mayoría las rosas son plantas arbustivas y leñosas, normalmente de hoja caduca, aunque las hay de hoja perenne. Su tallo es circular, verde y con abundancia de espinas cuando son jóvenes y marrones y con pocas o ninguna espina cuando son ramas viejas. Sus hojas son compuestas por un número impar de foliolos anchos y dentados. Al brotar tienen coloraciones moradas o rojizas que poco a poco se tornan verdes y con brillo. En su origen la rosa poseía numerosos estambres y cinco pétalos, sin embargo, su cultivo y obtención de variedades ha hecho que los estambres se conviertan en pétalos dando lugar a flores con muchos pétalos y pocos o ningún estambre, ya que son los pétalos los que poseen los nectarios que producen su aroma, siendo más olorosas aquellas que posean más pétalos. El fruto, oliaquenio, encerrado dentro del receptáculo mas o menos carnoso, globoso, ovoide o elipsoide, rojizo, constituyendo una estructura compleja denominada cinorrodón y llamada comúnmente escaramujo. En cuanto a su altura, se pueden encontrar desde plantas enanas o miniaturas hasta plantas gigantescas como las trepadoras, alcanzando hasta los diez metros, aunque lo normal es que alcancen una altura aproximada de un metro.

Fenología del cultivo: 

La rosa es una planta perenne que forma tallos florales continuamente, con variaciones en cantidad y calidad, presentando diversos estadios de desarrollo que van, desde una yema axilar que brota siendo la base estructural de la planta y de la producción de flores, hasta un tallo listo para cosechar. Las yemas ubicadas en las hojas superiores de un tallo con frecuencia parecen ser más generativas, mientras que las yemas inferiores son vegetativas.
En promedio, el ciclo de un tallo floral es de 10 a 11 semanas. Se considera que la mitad de este periodo es de crecimiento vegetativo y la otra mitad, reproductivo. El periodo vegetativo se subdivide en inducción del brote y desarrollo del tallo floral. El periodo reproductivo se inicia con la inducción del primordio floral, que coincide con una variación del color del tallo y hojas. El momento del corte, es aquel en que la flor llega a un punto de apertura comercial, más no fisiológica.

Requerimientos del cultivo: 

Durante el periodo de brotación de yemas y crecimiento de brotes, es aconsejable una humedad relativa alta (80-90%) a fin de estimular el crecimiento, para posteriormente estabilizarla a valores del 70 a 75%. Una caída de la humedad relativa por debajo del 69% puede ocasionar ciertos desarreglos fisiológicos en determinados cultivares como deformación de botones, hojas menos desarrolladas, vegetación pobre, caída total de hojas, etc.

El rango óptimo de pH para la producción de rosal se encuentra entre 6.0 y 7.5.

Las temperaturas óptimas de crecimiento se considera que son de 17 a 25° C. Bajo temperaturas elevadas, las flores son pequeñas con pocos pétalos y de color pálido. Temperaturas frías o temperaturas nocturnas, continuamente por debajo de 15° C, también afecta seriamente a la planta. El crecimiento se atrasa, las flores desarrollan mayor número de pétalos, se deforman y aplanan.

Manejo del cultivo: 

El cultivo de rosa puede llevarse a cabo en dos tipos de producción: bajo invernadero y a cielo abierto. Dentro del invernadero se debe de contar con calefactores que ayuden a la regulación de la temperatura ambiental.

En el caso del rosal es importante darle a los cortes de poda cierto bisel para evitar la acumulación de agua; otro aspecto a considerar consiste en cortar sobre una yema que brote hacia afuera para evitar el cruzamiento de ramas, abrir la planta y favorecer la entrada de luz. La poda se debe efectuar en invierno, en momento que la planta se encuentra en reposo, y sin hojas, evitando hacerla muy temprano. Esto se debe a que en Argentina el frío del invierno no es continuo y como consecuencia de períodos de relativas altas temperaturas, la planta de rosa puede tener una eventual brotacíón, que será afectada por los fríos posteriores.
Para los rosales de pie bajo, la poda se realiza cortando las ramas débiles así como todas las que se entrecruzan. Los vástagos restantes se deberán cortar a 3-6 yemas (10-20 cm) dependiendo de la variedad (variedades más vigorosas serán podadas con menor intensidad). En caso de rosales para flor se corta a 2-3 yemas. Se debe considerar que a mayor número de yemas, mayor número de tallos que resultarán, individualmente, más cortos.
Para los rosales de pie alto, se procede igual que para los de pies bajo, pero la intensidad de la poda será menor, y menor aún para los rosales trepadores.
En los rosales de miniatura sólo se efectúa una poda de limpieza que incluye el corte de dos a tres centímetros de la parte superior de las ramas.

Áreas y Volúmenes de producción: 

Noroeste: En la Provincia de Jujuy se destacan 2 grandes zonas de producción: la Quebrada en el centro y los Valles al sur, donde se producen principalmente flores de corte desde hace más de 30 años. En la zona de la Quebrada, si bien la producción se realiza mayormente a campo, en los últimos años se ha comenzado a producir bajo invernáculo. Por las características del clima y por tratarse mayormente de producción a campo, la producción en general se desarrolla entre los meses de noviembre y abril complementar la producción de la zona de los Valles para abastecer al mercado regional en un mayor período de tiempo. En la Provincia de Salta la producción se concentra en el centro de la provincia. En Tucumán, la producción de flores de corte se localiza en los alrededores de la ciudad capital. En la zona Centro Sur de esta provincia ha sido tradicional la producción de rosa bajo invernáculo.

Noreste: En la Provincia de Corrientes, recientemente en el noroeste de la provincia, se ha difundido la producción de flores de corte de mayor valor y de mayor demanda en el mercado como el de rosa. La baja probabilidad de heladas, la mayor temperatura del otoño-invierno respecto a otras zonas y la relativa cercanía a los mayores centros de consumo, posicionan a esta provincia como la mejor para la producción de flores de corte. En la Provincia de Misiones, también se dan condiciones para la producción de flores de corte. En la Provincia de Entre Ríos, especialmente en la zona de Concordia, también se dan condiciones adecuadas para la producción de flores de corte.

Centro: En la Provincia de Santa Fé, las principales zonas de producción se encuentran en los alrededores de Rosario y en el Centro-Norte de la Provincia. La zona del gran Rosario ha sido junto con la de Buenos Aires, las pioneras en el desarrollo de la producción de flores de corte del país. En los últimos años ha surgido la producción de flores y plantas ornamentales en la zona Norte de la provincia debido a un crecimiento del mercado local y regional. La Provincia de Córdoba produce flores de corte y plantas ornamentales, estando la producción concentrada en los alrededores de la ciudad de Córdoba y zonas aledañas.

Cuyo: En la Provincia de Mendoza, la principal zona de producción se desarrolla alrededor de la ciudad Capital, especialmente en los departamentos de la zona sur y este.

Patagonia: En esta región, los productores de plantas ornamentales se localizan en las grandes ciudades. En la zona de Río Gallegos (Provincia de Santa Cruz) hay producción de flores de corte bajo invernáculo.

Buenos Aires: En los alrededores de la Ciudad de Buenos Aires se encuentra alrededor de la mitad de los productores del país. También, se destacan como zonas de producción la zona de San Pedro y de General Pueyrredón.

Manejo del cultivo para producción de material de propagación: 

La propagación se puede llevar a cabo por semillas, estacas, injertos de vareta e injertos de yema, aunque es este último el método más empleado a nivel comercial.
Las estacas se seleccionan a partir de vástagos florales a los que se le ha permitido el desarrollo completo de la flor para asegurar que el brote productor de flores es del tipo verdadero. Además, los brotes sin flor son menos vigorosos, por lo que poseen menos reservas para el enraizamiento. Pueden utilizarse estacas con 1, 2 ó 3 yemas, dependiendo de la disponibilidad de material vegetal, aunque son preferibles las de tres yemas, ya que presentan mayor longitud y más tejido nodal en la base, disminuyendo así las pérdidas debidas a enfermedades. La base de las estacas se sumerge en un compuesto a base de hormonas enraizantes antes de proceder a la colocación en un banco de propagación con algún tipo de sustrato, con una separación de 2,5-4 cm entre plantas y 7,5 cm entre hileras. Debe mantenerse una humedad adecuada y una temperatura del medio entre los 18 a 21ºC. En estas condiciones el enraizamiento tiene lugar a las 5-6 semanas, dependiendo de la época del año y de la naturaleza del vástago. Posteriormente se procede al trasplante a macetas de 7,5 cm o directamente al invernadero. El problema de este sistema es que las plantas con raíz propia son bastante pequeñas y necesitan un tiempo considerable para que la planta crezca lo suficiente para que se comiencen a recolectar flores.
El injerto de vareta o injerto inglés, rara vez se utiliza para la producción comercial de flor de corte, ya que también requiere demasiado tiempo.